Nos hemos decidido, queremos adoptar (¡siempre adoptar, por favor!) un gato y tenemos mil dudas. El primer consejo que prácticamente todo el mundo con experiencia nos dará es el siguiente: adopta dos gatos a la vez. De esa manera, podemos adoptar dos de la misma camada o dos amigos muy unidos de los que en la protectora nos hayan contado su historia y sepamos que son inseparables. Es la mejor manera de garantizarnos que los gatos se llevarán bien desde el primer día, la adaptación a nuestro hogar será mucho más fácil porque se tienen el uno al otro para apoyarse y, lo que suele ser mejor aún, cubren mutuamente sus necesidades de juego y de consumo de energía sin volvernos locos a los humanos, de modo que ellos serán felices y nosotros también.

Pero, en el caso de que hayamos adoptados sólo un gato porque dos nos parecía demasiado para empezar, ahora tenemos que enfrentarnos a otra cuestión: cómo presento a dos gatos. El gato es un animal territorial y, si no se ha criado con otros animales, no los aceptará de buenas a primeras a su alrededor. Tenemos que contemplar una serie de precauciones y pautas que conforman el denominado “protocolo de presentación de gatos”. Hemos de recordar, de todos modos, que cada individuo es diferente y tenemos que observar sus reacciones específicas porque pueden no corresponderse con las que aquí planteamos, debido a su carácter individual. Si en algún momento sentimos que no conseguimos hacernos con la situación sin sufrimiento para ninguna de las partes, lo mejor es contactar con un profesional, como por ejemplo, Animal Care.

Antes de la llegada del nuevo miembro

Antes de introducir un nuevo miembro en la familia, hemos de asegurarnos de que la salud de ambos es óptima. Por los chequeos periódicos sabremos si el gato que ya vive en casa es positivo a leucemia o inmunodeficiencia felina, tendrá sus vacunas al día, estará desparasitado, y es conveniente que tenga su chip y esté esterilizado. Asimismo, hemos de dar los pasos para que el nuevo gato cumpla todos estos requisitos antes de entrar en nuestro hogar, para prevenir posibles enfermedades, problemas de convivencia, etc.

Sería deseable, si tenemos la ocasión, que visitemos al nuevo miembro de la familia allí donde se encuentre (protectora o casa de acogida) y le llevemos una manta o trozo de tela que tenga el olor del gato que ya vive en casa. De ese modo, podrá ir oliéndonos a nosotros y relacionarnos ya con el olor de nuestro gato, y cuando venga por fin a casa no resultarle extraño que allí se mezclen los dos olores. Si tenemos ocasión, también podemos llevarnos algún objeto del nuevo gato que contenga su olor (un juguete, una manta) para presentárselo a nuestro gato una vez volvamos, de modo que también pueda familiarizarse con dicho olor, e incluso relacionarlo con algo positivo como comida o juego.

Un lugar seguro, primer paso del protocolo de presentación

Hemos de pensar que, como hemos dicho, los gatos son territoriales y, ahora mismo, para nuestro gato la casa es su territorio. Soltar sin más al nuevo inquilino sería contraproducente para ambos, porque el nuevo sería un intruso involuntario, y el actual jefe de la zona no habría sido preguntado si desea invitar a alguien nuevo al hogar… así que debemos proceder despacio y cuidadosamente para que se vayan habituando poco a poco a la situación.

Deberemos tener preparada una habitación (puede ser un baño, aunque mejor que sea una habitación confortable, porque no sabemos cuánto se puede demorar su estancia en ella) con los objetos básicos para que el nuevo gato pueda vivir por unos días.

  1. Dos comederos: uno para comida seca a demanda y otro para comida húmeda ocasional.
  2. Un par de bebederos: separados de la comida, porque a los gatos no les gusta beber al lado de donde comen, por su instinto de conservación salvaje, puesto que en la naturaleza una presa dejada al lado de una fuente de agua podría contaminar el agua si pasan los días y se queda en mal estado.
  3. Su arenero: separado todo lo que se pueda del agua y la comida.
  4. Un pequeño rascador, para que no sufran los posibles muebles de la habitación.
  5. Una camita.
  6. Unos juguetes para que se entretenga los ratos que no podemos estar con él.

Esto es lo mínimo que va a necesitar para pasar unos días, que en principio no sabemos cuántos serán hasta que no vayamos viendo la evolución de ambos gatos.

El primer día es recomendable que el nuevo huésped se instale tranquilamente en su nueva habitación. Para él es un nuevo territorio, nuevos olores, nueva distribución… dependiendo de su carácter, puede estar 10min explorando, y ya sentirse como en casa, o pasarse un par de días escondido en lo más recóndito de la habitación hasta que su timidez le permita curiosear. Sea como fuere, lo mejor es dejarle ser y no forzarle.

Entretanto, el veterano ya se habrá dado cuenta de algo pasa tras esa puerta, que nunca había estado cerrada y ahora de repente sí lo está… y de la que además proviene un olor como a gato…

Al principio habrá zarpazos
Al principio habrá zarpazos

Intercambio de olores

A la vez que esto está pasando, o una vez que veamos que el nuevo gatete ya no está tan asustado, podemos de nuevo hacer intercambio de olores: cada uno de ellos duerme en una manta una noche, y al día siguiente, las mantas se intercambian para que vayan familiarizándose con los olores. Esto también puede hacerse con una porción de arena en el arenero del otro, de modo que cuando vayan al baño ya vayan captando el olor del otro.

Es más frecuente que las reacciones más enérgicas y “agresivas” (bufidos, gruñidos) provengan del gato veterano, puesto que un gato nuevo se ha introducido en su territorio. El gato nuevo suele mostrarse más “razonable” y tranquilo porque se sabe fuera de su elemento y adopta una actitud más sumisa, aunque cada gato es un mundo y esto no se cumple en todos los casos. Si el gato nuevo es cachorro, aunque en principio se produzcan bufidos por su parte, generalmente suelen abrirse antes que un adulto.

Intercambio de territorios

Según la situación va avanzando y uno y otro se han olido, y los gruñidos van bajando de intensidad, podemos permitir al nuevo gato dar un paseo por toda la casa, mientras el gato veterano se encuentra entretenido en algún punto de la misma en el que no tenga acceso a lo que hace el recién llegado. La excursión puede ser larga para que le dé tiempo a beber del agua del otro gato, comer de su cuenco, usar su arenero… y dejar su olor por todos aquellos sitios que considere que debe hacerlo. Así, cuando el jefe del territorio salga, tendrá tarea durante un rato para oler todo su territorio “invadido” por un olor que no es el suyo. Viendo su reacción podremos valorar si seguimos avanzando en los pasos del protocolo o si permanecemos en este paso unos días, dejando que uno haga excursiones al territorio del otro. De este modo, aprenden a familiarizarse con el olor del otro.

El momento de verse las caras

Tras dos o tres días de incursiones a “territorio enemigo”, podemos probar el siguiente paso: ya se han olido sin verse, vamos a pasar a que se huelan y se vean, pero sin tocarse. Si tenemos una puerta acristalada o una reja, es ideal, pero si no disponemos de ninguno de estos elementos, podemos hacerlo con el transportín. Ahora sí es momento de introducir al nuevo gato en un transportín y dejarlo en medio del territorio del gato veterano. Hemos de asegurarnos de que el transportín está bien cerrado y de que no hay acceso desde fuera de un gato a otro. Y, por supuesto, supervisaremos la situación con un talante tranquilo y sin dar voces.

Es probable que el gato veterano bufe, gruña e incluso golpee el transportín, pero no debemos perder la calma, sólo tratar de distraer la atención con recursos positivos (juego, premio, comida) para que el comportamiento excitado cese. Si no cesa, se interrumpe la sesión, y lo intentamos de nuevo más tarde. Si cesa, premiamos. Repetiremos hasta que la reacción de ambos sea tranquila.

Si vemos que llega un momento en el que sólo se huelen con curiosidad, podremos abrir el transportín y observar sus reacciones.

Fuera barreras

El nuevo gato, en el momento en el que se sienta superado por la situación, volverá siempre a su zona segura, que es la habitación habilitada para él. Si vemos que el otro gato le persigue, trataremos de no intervenir o que la intervención no influya excesivamente en su campo físico: cerrar una puerta, poner un cartón o cartulina entre ambos para que no se vean… evitar en contacto sin que ninguno perciba que hay un castigo explícito hacia uno de ellos. Y, siempre, premiar cada acercamiento con cariño, premios…

Además, el gato veterano tiene que sentir que su nuevo hermano no le desplazará, que no le quitará privilegios de los que disfrutaba en su hogar, por lo que trataremos de acariciarlo primero a él al llegar a casa, y luego ya al nuevo gatete, le pondremos en primer lugar el plato de comida a él, y enseguida al peque. etc. Que comprenda que su presencia no será negativa para él.

Consejos felinos finales

  • Aunque nuestro gato haya sido siempre el más cariñoso del mundo, no tratemos de cogerlo y consolarlo cuando se encuentre en medio de una situación de estrés con el nuevo gato, porque puede redirigir sin pretenderlo la agresividad contra nosotros y hacernos daño. No habría intencionalidad, pero nuestra confianza puede verse dañada.
  • Bufidos, gruñidos y algún zarpado son muy normales – por eso es conveniente que tengan las uñas cortitas para no hacerse daño -. Lo que ya no es tan normal es que no coman, se muestren desganados, vomiten más de lo habitual, tengan diarrea o, todo lo contrario, se estriñan. En estos casos, es conveniente consultar con un veterinario, y luego con un etólogo para hacer la presentación más llevadera.
  • Es conveniente emparejar animales con afinidad de edad, de energía, etc. Uno de cada género suele funcionar bien también. Un bebé con un senior no es una fórmula adecuada.
  • Una buena decoración ambiental para que tengan sitios a los que trepar, cosas con las que jugar, y demás, facilitará que se entiendan.
  • Lo más importante siempre es: ¡NO FORZAR!

Mucha suerte con vuestras presentaciones gatunas.

Protocolo de presentación de gatos
Etiquetado en:                

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies