Un paseo es el asunto más importante que un perro tiene que atender a lo largo del día. Es cierto, ha de comer y beber, pero digamos que esos son temas de primera necesidad que ningún humano olvida, y los paseos… bueno, los paseos a veces hasta los olvidan los propios perros, dependiendo de la edad y nivel de energía.

En un paseo, un perro no solamente atiende a la llamada de la naturaleza (pipí y popó), sino que además pone en uso varias partes de su cuerpo que, estando dentro de un piso, se atrofian: la nariz, los músculos y las habilidades sociales (aunque no sean exactamente partes del cuerpo, necesita del lenguaje corporal para ponerlas en marcha).

Los humanos ponemos todo el amor y cuidado del mundo en nuestro compañero perruno, pero para un animal cuya naturaleza es vivir en exterior, estar todo el día dentro resulta un poco claustrofóbico, y más cuando comprenden que en casa no se hace pipí y popó (ni se corre, ni se muerde, ni se rasca, ni se sube aquí, ni…). Salir a interactuar con otros perros, humanos, oler olores nuevos, pisar la hierba, sentir el sol, la brisa… eso es diversión, felicidad. Y un momento perfecto para establecer un vínculo con el humano con el que viven.

Obviamente, este humano no siempre puede atender estas necesidades, por que su horario de trabajo no se lo permita, por un viaje puntual, etc. Y aquí es cuando Animal Care puede prestar este servicio. Tenemos más de dos años de experiencia profesional en cuidado de animales, toda una vida de experiencia amateur. Conocemos a los perros y su lenguaje corporal, sus necesidades y disfrutamos de cubrirlas. Antes del primer servicio enviamos un cuestionario para conocer las características del perro y realizamos una visita previa, de modo que el primero paseo sea tranquilo y fluido para humano y animal.

Para consultas y contrataciones, escríbenos a contacto@animalcare.es

Niebla
Niebla disfruta descubriendo nuevos olores en sus paseos