mascota

Del fr. mascotte.

1. f. Persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte.

2. f. Animal de compañía. Tienda de mascotas.

3. f. And. Sombrero flexible.

Así, a priori, no parece haber nada que en esa definición chirríe. Pero tú y yo, que vivimos con animales, sabemos que son alguien más que un talismán y que un “producto” que se pueda comprar en una tienda (puedes leer aquí mi anterior post en el que hablaba de adoptar mejor que comprar).

La sociedad ha clasificado a los animales de modo que hace distinciones entre los que son para comer y vestir (animales de granja), los que viven en libertad (animales salvajes o silvestres)  y los que conviven con nosotros en nuestros hogares (mascotas o animales de compañía). Muchas de las personas que convivimos con animales, aunque puede que no sepamos muy bien por qué, sentimos cierto desasosiego con esta clasificación. ¿Por qué unos animales son merecedores de nuestro amor y compasión y otros no?

En este sentido, te recomiendo la lectura del libro de Melanie Joy «Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas», publicado por la editorial Plaza y Valdés.

Aunque la definición de la R.A.E. diga que una mascota puede ser una «persona, animal o cosa», nos damos cuenta de que esa definición encierra algún tipo de instrumentalización, como si un animal tuviese valor solo si nos da suerte. Y no esperamos de las personas que nos den suerte. Solo que existan y nos quieran, y las queramos de vuelta. Igualmente, un animal simplemente tiene que hacer eso: existir, querernos, y quererlo de vuelta (y viceversa).

Mascota es un animal de muy determinada especie (perros y gatos en su inmensa mayoría) que se compra en una tienda. Pero para ti y para mí, ese animal es familia. Y no tiene por qué ser un perro o un gato, puede ser un cerdo, un ave, un conejo, un ratón, una cobaya… siempre y cuando tengan todas sus necesidades cubiertas y no hayan sido arrebatados de su hábitat.

Mascota suena a algo prescindible o sustituible, pero para nosotras, ellos son irreemplazables, amamos al individuo que vive con nosotros, no el concepto de gato o perro que puede ser ocupado por cualquiera. Vamos, que no son mascotas, son familia.

Yo estoy tan convencida de ello que incluso he diseñado dos tote bags con ese mismo lema, para enseñarle al mundo que no estamos de acuerdo con esa palabra que cosifica a los miembros de nuestra familia. De momento, solo los que convivimos con animales lo entendemos, pero gracias a estas tote bags se lo podemos enseñar a nuestros amigos, los que no comprenden que nos derrumbemos cuando un animal se va, o que nos gastemos el sueldo en su veterinario si están malitos, o en juguetes si están sanos 😂

Si quieres la tuya puedes adquirirla por 12€ (gastos de envío incluidos) escribiendo a contacto@animalcare.es