La historia de Natacha es una de esas que merecen la pena ser contadas porque, aunque empieza triste, a medida que avanza te inyecta una dosis de esperanza y de sentimiento de gratitud con la vida. Porque a veces esta recompensa a quienes se lo merecen, a quienes luchan con todas sus fuerzas por aferrarse con sus garritas a ella.

Natacha en la calle

A Natacha la encontramos pidiendo comida en la puerta de un restaurante. Según nos fueron contando, llevaba ya unos dos o tres meses allí, y le iban dando sobras, a la vez que le permitían dormir en un cuarto de máquinas. Muchos animales no tienen esa suerte en la calle, pero Natacha no estaba bien, y nadie se había dado cuenta: respiraba con cierta dificultad. Así que decidí acercarme despacio a palparla… no pude encontrar el motivo de su mala respiración, pero sí di con dos perdigones en su escaso cuerpo, y eso no me gustó nada.

Sin poder dejar de pensar en ella todo el fin de semana, el lunes volví con un transportín a por ella. No opuso mucha resistencia, aunque en un primer momento se asustó. Siempre tuve la sensación de que Natacha era una gata que fue casera y, en algún momento, acabó en la calle, donde alguien la hizo sufrir mucho. Ella quería amor pero, al mismo tiempo, temía las manos que se aproximaban a dárselo.

En el veterinario nos dieron las peores noticias: hernia diafragmática: a causa de un traumatismo (un atropello, una caída desde una gran altura o un fuerte golpe), el diafragma se había roto, de modo que todos los órganos que deberían estar situados en el abdomen – estómago, intestinos… – habían pasado a la cavidad superior, el tórax, limitando considerablemente la capacidad de los pulmones, lo que provocaba esa sensación se asfixia. La recomendación, debido a que no era una lesión reciente (presumiblemente), no operar y ver su evolución.

 

Pero las semanas comenzaron a pasar, y Natacha estaba cada vez más postrada y menos activa, con más dificultades para respirar:

 

Operación Natacha

Así que tomamos la arriesgada, pero necesaria decisión de operar entre nuestro veterinario habitual Centro Veterinario API de Tres Cantos y nosotros, con el consejo de una gran amiga también veterinaria, María Sola, que dirige el refugio La vida color Frambuesa.

Había bastantes opciones de que Natacha no saliese de la operación, pero la vida que estaba llevando no era vida, todo el día postrada, únicamente levantándose a comer y usar el arenero, teniendo que luchar agónicamente por cada bocanada de aire… ¡Había que intentarlo!

Muchas han sido las personas que siguieron la batalla de Natachada este pasado fin de semana en esta complicada operación por una vida mejor. Hemos compartido actualizaciones constantes en las stories de Instagram para mantener a todo el mundo informado, porque han sido tantas las personas que han preguntado por ella… tan pequeñita, con sus apenas 3 kilitos de cuerpo tricolor, tres perdigones en su piel y tantas fuerzas, tantas ganas… Y salió, peleó con uñas y dientes, y salió como una campeona de esta terrible operación que la reconstruyó por dentro. Según terminaron, ya respiraba por sí misma con sus pulmones ensanchados en todo su espacio. Natacha estaba decidida a vivir y nos estaba dando a todos una tremenda lección de valentía, coraje y lucha:

 

Natacha la luchadora

Tan pequeña y ¡tan grande! ¿Cuántos hemos llorado de emoción la saber que Natacha había salido bien de la operación? ¿Cuántos nos hemos emocionado con su bravura y su determinación a seguir siempre hace adelante? Esta pequeña nos ha sorprendido y robado el corazón en unas horas.

Y, desde entonces, lo sigue haciendo, porque cada día atraviesa un nuevo pequeño puente hacia una vida plena de gato. Cada día camina un poco más lejos, explora un poco más allá, conoce un nuevo gato, sube un poco más alto. Natacha “estrena” pulmones y los está aprovechando al máximo, aunque esté recién operada y un poco dolorida.

Seguro que si te has emocionado al leer su historia tanto como yo al vivirla, querrás formar parte de ella de algún modo. ¡Puedes! Todo esto ha tenido un coste que todavía no hemos podido cubrir, porque lo primero ha sido su salud. Necesitamos recaudar 500€ para el pago de la operación, y todavía algo más para pagar el test Fel/Fiv (al que por suerte dio negativa) y las vacunas. Hemos ideado varias formas de colaborar para que entre todos podamos asegurar el futuro de Natacha:

  • Contrata mis servicios como fotógrafa: durante todo el mes de febrero tenemos vigente la oferta de San Valentín en el siguiente enlace: https://www.srperro.com/ofertas/sesion-fotografica-de-san-valentin
  • Haz una aportación puntual en nuestro PayPal: contacto@animalcare.es O en nuestro número de cuenta indicando “Operación Natacha”: ES93 0081 0174 8800 0117 3122
  • Únete a nuestro Teaming, ¡con 1€ al mes nos ayudas a acercarnos a la cifra que necesitamos!: https://www.teaming.net/operacion-natacha-
  • En breve, más formas de colaborar 🙂

Natacha es una luz en un mundo lleno de oscuridad para los animales.

La historia de Natacha
Etiquetado en:            

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies