1 de febrero, día del galgo. El galgo, el más noble de los perros, humilde, silencioso, tranquilo, liviano, respetuoso… El can que no se sabe si pide permiso para vivir o perdón por hacerlo… Y, lamentablemente, señal de caza.

En febrero termina la temporada de caza, y perreras, protectoras, campos y carreteras se llenan del llorar silencioso de los ojos avergonzados de galgos y otros perros usados como meros instrumentos para un fin ya caduco. Otra nueva generación se estará gestando en los mismo establos y zulos en los que estos han malvivido, esperando la próxima temporada de caza.

¿Su pecado? Ser veloz como el viento y dócil como gacela. Su delicado cuerpo recibe palos y humillaciones en busca de lo que ellos darían felizmente a cambio de una caricia y un mendrugo de pan: su velocidad.

Niebla

Niebla llegó un febrero
Niebla llegó un febrero

 

Niebla llegó un febrero de hace tres años gracias a la Asociación BaasGalgo. Su cuerpo lleno de heridas, el pelo opaco y sucio, la mira atemorizada y el rabo siempre entre las piernas nos hablaba de que su pasado había sido duro, seis años de falta de amor, de mala alimentación, durmiendo en el suelo, seguramente dando a luz camadas sin poder disfrutar de criarlas en paz…

Tras meses de amor, buena alimentación y trabajo con una educadora en positivo, hoy Niebla es una galga feliz, brillante, que demanda mimos, con más canas, pero también más buenas experiencias a sus espaldas. Pero todo el amor que nosotros le hemos dado no ha derribado el 100% de las barreras que seis años de maltrato han levantado.

Niebla hoy
Niebla hoy

Su pánico a los petardos o a cualquier ruido fuerte que recuerde a un tiro de escopeta la paraliza, hasta el extremo de orinarse encima. No confía en los desconocidos, sobre todo si son hombres vestidos de oscuro. Los palos todavía despiertan en ella cierta intranquilidad, aunque en tres años jamás haya blandido uno cerca de ella.

¿Cómo curar por completo seis años de dolor? ¿Cómo explicar a un maltratador que los animales también sufren, también sienten, también necesitan amor?

De todos modos, Niebla ha sido afortunada porque ha podido comenzar una nueva vida. Hay cientos de miles de perros viviendo en protectoras que nunca llegan a conocer el calor del hogar, algunos mueren tristemente en los campos y carreteras… Otros, ni siquiera se sabe cuántos, son silenciados con un tiro de escopeta o colgados de un árbol, y dejados para ser comidos por los pájaros.

Esa es la realidad de nuestro país.

Asiste el domingo a la manifestación para frenarla: https://www.facebook.com/events/243813075794943/

 

1 de febrero
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